Cuando cada disciplina compra su indumentaria por separado, aparecen diferencias de color, calce, talles, modelos, materiales y criterios de diseño. El resultado es que fútbol, hockey, básquet o atletismo pueden terminar pareciendo instituciones distintas.
Una misma identidad permite reconocer al club en todas sus disciplinas. Centralizar la indumentaria no significa que todos usen la misma prenda: mantiene en común los colores, la lógica de talles y los criterios de diseño.